#HistoriasdeFreelancers: Ser traductor freelance hizo de él una persona más feliz

Bienvenido a la serie #HistoriasdeFreelancers. En ella compartiremos los testimonios de personas que, como tú, decidieron trabajar de manera independiente como traductores.

Esta es la historia de Mauricio P. un ex deportista que tuvo que tomar una difícil decisión cuando descubrió que no podía volver a competir.

Pero mejor dejemos que él nos cuente su historia.

 

Mi nombre es Mauricio, tengo 30 años y los primeros 25 años de mi vida me dediqué al deporte. Soy atleta profesional especializado en carreras de 100m planos.

El atletismo era mi verdadera pasión. Por eso, cuando sufrí un accidente automovilístico que me tuvo enyesado por meses, pensé que no podría seguir viviendo.

Tuvieron que insertarme clavos por una doble fractura en la pierna. El doctor me dijo que nunca más podría competir. Ahí el mundo se me vino encima, no lo pude resistir, hasta pensé en suicidarme.

 

Después que pasó lo peor ¿se vino lo peor?

Gracias a mis padres pude salir adelante, pero me daba mucha tristeza ver cómo gastaban sus ahorros en terapias, rehabilitación, medicamentos. Me sentía impotente, como un niño pequeño.

Al final del tratamiento, mis padres habían gastado todo su fondo de jubilación – no teníamos seguro -. Mi mamá empezó a vender cosméticos y mi padre estaba tratando de vender su colección de autos a escala para tener algo con qué comer.

La situación era realmente patética, y sentía que todo era mi culpa.

depresion

Entonces, tomé la poca fuerza de voluntad que tenía y decidí buscar empleo.

 

Hora de recuperarse

Nunca había hecho otra cosa que practicar deporte y correr. Aún era joven y eso me permitió conseguir empleo de mensajero. Todos los días me levantaba a las 6 y tenía una jornada de 12 horas en las que caminaba por las calles repartiendo sobres o paquetes.

Gracias a ese empleo me di cuenta lo realmente peligrosa y sucia que es mi ciudad. En los dos años que tuve como mensajero, me mordieron 3 perros, me asaltaron 6 veces y terminé con una enfermedad en los pulmones por respirar el smog de la calle.

Mi salud se estaba deteriorando y la paga que recibía como mensajero apenas alcanzaba para ayudar en casa. Mi meta era mantener a mis padres ancianos, lograr que dejen de trabajar y que disfruten su vejez en paz.

Pero ganando el equivalente a 150 dólares al mes, no lo iba a conseguir nunca.

Mientras tanto, había días en que almorzábamos atún en lata y un poco de arroz, y tanto mis padres como yo, estábamos cada vez más enfermos.

En ese punto, conocí a Germán, otro mensajero. En un descanso, le conté mis problemas. Él empezó a hablarme del teletrabajo, esta modalidad por la cual trabajas como independiente usando Internet. No sabía mucho de computadoras, así que pensé que eso no era para mi.

Pasaron un par de semanas sin saber nada de Germán, hasta que un día me llamó para despedirse de mí: sus negocios como trabajador independiente habían dado resultado. Decidió renunciar al empleo de mensajero para dedicarse a ser traductor freelance a tiempo completo. ¡Y estaba feliz!


Mi meta era mantener a mis padres ancianos, lograr que dejen de trabajar y que disfruten su vejez en paz.


Cuando me contó lo que hacía, francamente me sonó raro. Se había especializado en las traducciones Inglés – Español y las realizaba de manera independiente utilizando el Internet.

Inclusive me aconsejó que lo pruebe. Yo sabía un poco de Inglés pero pensaba que para ser traductor era necesario estudiar la carrera de Traducciones en una Universidad o Instituto.

¡Y yo apenas había terminado la escuela secundaria!

“Eso no es impedimento, me dijo Germán”. Si bien ser freelancer no es sencillo, con la capacitación apropiada puedes potenciar tus conocimientos y dedicarte a tiempo completo.

La gran ventaja es que puedes trabajar desde casa o desde donde quieras, puedes involucrarte en proyectos sumamente interesantes, relacionarte con empresas y personas emprendedoras, y desde luego, ganar dinero.

Debo confesar que en el estado de desesperación en que estaba, era capaz de cualquier cosa. Fue así que intenté abrir mi mente a esta nueva modalidad de aprendizaje y empleo.

 

Abrir la mente, salir adelante

Germán me mostró el sistema de Tradum Learning, y yo decidí capacitarme con ellos.

En la medida que fui avanzando, descubrí muchas tácticas, herramientas y conocimientos nuevos. Pero lo más importante fue que descubrí en mi el gran potencial que tenía, y estaba dispuesto a empujarlo hasta donde fuera posible.

Para ser sincero, al principio no comprendía bien por qué Tradum Learning se concentra únicamente en formar Traductores Freelance Inglés – Español. Pero cuando fui involucrándome más en el mercado, me di cuenta que es el espacio que tiene más demanda y, por ende, es más rentable.


Debo confesar que en el estado de desesperación en que estaba, era capaz de cualquier cosa. Fue así que intenté abrir mi mente a esta nueva modalidad de aprendizaje y empleo.


Esto fue lo que descubrí con Tradum Learning:

  • Todos tenemos un emprendedor dentro, esperando salir a flote si recibes el entrenamiento apropiado. En lo personal, desde las primeras lecciones descubrí que tenía un alma libre, solo era cuestión de encontrar el camino correcto.
  • El mundo de las traducciones freelance Inglés – Español es un mercado sumamente interesante, con diversos públicos y clientes potenciales esperando ser satisfechos.
  • Ser hispanohablantes es de por sí una gran ventaja para trabajar como traductor. El Español es uno de los idiomas más hablados en el mundo y en el Internet.
  • Por eso, cientos de empresas y personas buscan desesperadamente que sus contenidos estén en ese idioma. Es ahí donde nuestro trabajo se rentabiliza.

Con Tradum Learning pude sacar al traductor freelancer Inglés – Español que estaba dentro de mi.

Luego de concluir mi capacitación, empecé a buscar trabajo y poco a poco fui forjando mi propia empresa donde yo soy mi propio jefe. No voy a decir que fue facil, pero tampoco

Tengo la total libertad de manejar mi vida laboral a mi antojo. Sé que es una gran responsabilidad, pero también siento un nivel de libertad que no había experimentado nunca.

Y desde luego, hace un par de semanas conversé con mis padres y les pedí que dejaran de trabajar, que disfruten y me permitan devolver todo lo que ellos hicieron por mi. Fue muy emotivo. Terminamos llorando abrazados, los tres.

La crisis había llegado a su fin y ahora solo me queda disfrutar con ellos los frutos de mi trabajo.

Por eso, si sientes que estás experimentando una crisis similar a la mia, te aconsejo que dejes atrás la depresión, el miedo y te pongas de pie. Puedes ser dueño de tu vida, de tus decisiones y de tu futuro.

Puedes ser feliz y hacer feliz a los que amas.